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José María Arguedas: El charango

Ricardo Palma: Un Opispo de Ayacucho(tradición)

Ricardo Palma y Juan de Arona, tras las huellas del charango

Julio Mendivil: Apuntes para una historia del charango andino

Pedro Obaya: El gran prócer y charanguista puneño, en las huestes de Tupac Amaru y Tupac Catari.

Alejandro Vivanco: El charango y los charanguistas

Omar Ponce:
El Chillador del Altiplano Peruano


Introducción a las afinaciones del charango

Thomas Turino:
El charango y la
Sirena,
música magia y el poder
del amor

Las trayectorias artísticas de Moisés Vivanco y Mauro Nuñez en el ambiente folclórico limeño.

El charango: Libro del maestro puneño Felix Paniagua Loza

Mapa del uso
tradicional del
charango en el Perú

Recordando al poeta Luis Nieto

Manuel Baca Escalante
y sus charangos

Los Jaukas en el Cusco

Historia de la guitarra
en el Perú. Javier Echecopar

Tomados de cantera de sonidos:
- Charango peruano y los charangos peruanos

 - La música que hizo llorar a Arguedas

- A la “Lira Paucina” en sus Bodas de Plata(1,975)

- El charango según Jaime Guardia

- Breves notas para una visión general de la música indígena y mestiza.

- Instituto Nacional de Cultura(INC) Declara Patrimonio Cultural de la Nación al Charango.

 

   
    
 
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Luis Nieto (Cusco 1,910-1,997)
Charango Romancero Cholo (1,945)

Nacido en Sicuani, Luís Nieto es un poeta de la generación del 40, cuya poesía afincada en la problemática social, es quien a dedicado los versos más hermosos a nuestro instrumento, vivió las épocas más florecientes del charango en el Cusco y formó parte de la bohemía intelectual que frecuentaba "La hora del Charango" programa radial creado en 1,937 que convocaba a poetas, artistas, historiadores, músicos, conjuntos folklóricos y un público efervescente en la explanada mayor de la Plaza de Armas del Cusco.
El Poema "Biografía de mi charango" está dedicado a Humberto Vidal, creador de "La Hora del Charango"


 

CHARANGUITO
Dedicado a Andrés Alencastre o
"Kilko Waraca" y su charango
:

I

Charanguitoy, charanguito,
enamorado y cholero,
ponte tu chullo de trinos
y que comience el jaleo.

Suelta un puñado de risas,
charanguitoy cabulero,
y haz que retoce y que cante
tu corazón pendenciero.

Poncho de lindos colores
como las luces del alba;
como te gustan las cholas,
charango de pinta brava.

Si te faltara una cuerda
para templar la tonada,
a la Antucacha bandida
le robas una mirada.

Templado fino, muy fino,
no hay chola que te resista,
y te la robas de guapo
como buen contrabandista.

II

Charango pisco y cholero,
borrachito y bailarín,
cómo te gusta esa chola
con sus ojos capulí

Para rendirla en tus brazos
tu sabes como hay que hacer:
un pellizco, dos puñetes
y un trago que pagas bien.

A veces ebrio de pena,
quimbeando te vas al alba,
mordido por un recuerdo
que te cuelga en la mirada.

Charango, tienes el llanto
de la zampoña serrana,
latido de quena india
y sollozo de guitarra.

Charango, gemido cholo,
todo llovido de quejas:
te llevo junto a mi pecho
como un pájaro de penas

Tu vida es como mi vida,
mezcla de risa y de lágrima;
wayno serrano que siempre nos
va creciendo en al alma.

Pero tu naciste alegre
como un domingo de feria
con toda esa risa linda
de picardía cholera.

III

Charango facineroso,
Trompeador y pendenciero,
nunca te falta una alondra
bajo tu ala de jilguero.

Tu historia creció de las riñas
Y se quemó en las jaranas;
Las cholas te aman porque
eres fantasioso y chupacaña

Oh, capitán de bandidos,
oh, forajido del alba,
pájaro loco que llevas
dormida estrella en el alma.

Charanguitoy charango;
liso no más, jaranero;
¡dispara al cielo y que estalle
tu corazón bandolero!

 
     
 

BIOGRAFIA DE MI CHARANGO
Dedicado a Humberto Vidal
(Cusco 1,942)


Tu vida comienza con un disparo
al corazón de la guitarra
que se deshizo en lágrimas…

Pobre guitarra de pena!

Desde entonces, ella camina
de los brazos de un sollozo,
toda vestida de llanto.

Charango, charango cholo;
naciste de la herida de un canto
a la orilla misma de la queja

Una flor de sangre
te mira desde el polvo
y una paloma llora entre tus manos…

No sé por qué, pero siempre te persigue
el viento de las guitarras
hasta llegar la quena
que te crece en el alma

Vestido con tu poncho de canciones
envuelto con tu bufanda de auroras
y de trinos,

todo llovido de pájaros,
te has ido en aventura a las punas más altas.

Allí comenzó la historia de tus hazañas.

Borracho de waynos,
bebiendo a tragos largos el cañazo de tus penas;
Te hiciste forajido cazador de sollozos.

Desde la cumbre de un grito,
te pusiste a merodear
el rebaño de miradas de las cholas bonitas.

Galopando en el lomo de un silbido,
agitando al aire libre tu chullo dominguero
quemaste el cielo serrano con el arco iris
de tu waraka de siete colores.

Oh, Charango, charango cholo
Camorrista y jaranero:
un día cualquiera a la hora del alba,
te hiciste bandolero de puna brava.

Como se estremeció bajo el cuchillo de tu risa
el sembrado de jilgueros
que nacía en le corazón de las cholitas

Cuando te veían venir de lejos,
de tan lejos
los gorriones que cantaban en los ojos de capulíes de tu Antucacha,
se morían de golpe al borde de las lágrimas…

Cuántas veces sobre tu pecho de golondrina
te vi degollar las palomas cautivas de sus senos,
bajo un cielo de waynos
en tanto que un río herido de torcazas
descendía al corazón agónico de las guitarras.

Desde entonces charango,
mordido por una jauría de recuerdos,
vas caminando por una floresta de disparos,
mientras el alarido de las kantutas
te acoge como un incendio entre las manos.

 
     
 

"PEQUEÑA CCASHUA AL CHARANGO”
(1950)

Ya bandadas de pañuelos
vuelan por lo cielos serranos
y donaires y cantares
vibran en pechos lozanos

Se encandilan las pupilas
Con los soñados placeres
y ya satura el ambiente
Olor a amor y a mujeres

Cosas viejas de romance
en la sangre hacen cosquillas
y a los sones del CHARANGO
reververan las mejillas

En la puna y la quebrada
ya se encienden las fogatas
de las jaranas nocturnas
con lirismo y serenatas

Brota la frase dolida
en frase alegre y rotunda
y el instinto señores
la carne moza y jocunda

Cada palabra es un ruego,
Cada mirada… un deseo
y en la yesca de la carne
El beso un chisporroteo

Fuego, amor, idolatría:
La sangre habla por si sola
Y en este culto pagano
El santuario es la chola.

Palabras ya conocidas
cobran un sentido nuevo
que es la vida como
eterna…y siempre en renuevo

Pasa por este CHARANGO
un clamor de ígneas jaranas:
¡Las gentes viejas, sin alma,
que se cierren las ventanas!

 
     
 

EL ROMANCE DE LOS CHARANGOS
(A Luís E. Valcarcel)

LA RITA
Desde la hora del alba
la Rita se está arreglando.
Dice que va a comulgar
porque ayer se ha confesado.

Está fresca y está linda
con olor a leche y pasto
En su corazón de alondra
madura el zorzal su canto.

Una lámpara de trinos
le ofrecen los finos álamos
Su cosecha de luceros
los arroyos desvelados

Si te faltara una cuerda
para templar la tonada,
a la Antucacha bandida
le robas una mirada.

Junto con ella, fiesteras,
las brisas bajan silbando.
Una lluvia de rocío
se deborda de sus manos.

Los cerros siguen durmiendo
pues todavía es temprano.
Los pájaros serenateros
recién se están acostando.

Por el camino encendido
se va riendo y soñando.
Para beber le regalan
los manantiales un cántaro.

¿Las campanitas del pueblo
que locas están llamando!
La Rita va a comulgar
porque ayer se ha confesado.

LA PELEA
La Rita se vuelve sola
y más alegre que un huayno
Un gorrión de sangre sueña
en su corazón de nardo.

De repente un griterío
alborota el vecindario.
Voces de riña cholera
llegaban del despoblado.

Y es que la Rita que se iba
por el caminito claro,
cayó en la gran emboscada
de unos pícaros charangos

Por su amor, de puro lisos,
armaron bronca los guapos
Se atacaban a pedradas
y a veces a navajazos.

Al borde de los sollozos
la risa se está quemando
De las heridas abiertas
se escapa agónico un canto.

Un manantial de rubíes
corria camino abajo.
¡Era una queja la sangre
en el espejo de un charco!.

Y entre alarido y blasfemia
morían aquelos bravos.
Los cuhillos se bañaban
en sangre de los contrarios.

Muchos cayeron de muerte.
otros rodaron sangrando.
Los chorros eran un coro
de lamentos resignados!

¡Qué es lo que tiene la Rita
que enciende tales escándalos,
pues siempre que viene al pueblo
hay pelea de charangos!

EL ENTIERRO
Llenos de rojos claveles
los pechos de los charangos,
a la orilla del camino
se desangran sollozando.

Herida mañana gime
al borde de los barrancos
La Rita deja sus lágrimas
clavada entre los cardos.

Rondas de angustias y de quenas
descienden de los peñascos
(A los caídos, las brisas
se los llevan a enterrarlos).

Las brisas see van dolientes
por un camino de llanto.
En silencio un viento triste
las acompaña enlutado.

Pasa el cortejo de waynos
entre árboles amortajados.
Desde una siembra de llagas
Los pájaros están llorando

Sobre la sangre caída
sobre los cuerpos helados,
palomas de alba y de lágrima
extienden pañuelos blancos.

Desmelenadas y trágicas
las guitarras se han callado.
(De los senderos sonámbulos
llega roto un grito amargo).

Por el camino, las brisas
tejen sus collares albos,
para cubrir de canciones
los dulces restos nevados.

El corazón de la Rita
es una tumba de huaynos.
En él, entre dos latidos,
se enterraron los charangos.

 
     
     
 
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