Un adiós a Daniel Kirwayo Álvarez
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Este 24 de enero ha fallecido un querido amigo, Daniel Kirwayo Álvarez, gran ejecutante de guitarra y estudioso de este instrumento. Quisiera expresar mi homenaje a este gran músico recordando mi acercamiento, por cierto parcial, puesto que lo conocí directamente solo en los últimos años, aunque su música me acompaña desde la infancia como posiblemente ocurre entre lo ayacuchanos y aficionados a esta música.
El contexto en que hoy se va consolidando el mundo de la música peruana posiblemente no permite un conocimiento cabal de Daniel, pues se trata de un músico que comenzó muy joven en Lima, pero heredero de una tradición serrana parinacochana, cuyos padres habían migrado muy tempranamente a nuestra capital, en la década del cuarenta del siglo pasado. Como gran parte de hijos de migrantes de la primera generación, Daniel convive con la guitarra criolla y la serrana andina, jugando con acordes y melodías que transitan ambos mundos, pero finalmente a lo largo de su carrera se impondrá la andina serrana y con ella recorrerá gran parte de América del Sur y sobre todo Europa (donde residió por mucho tiempo, con ese sueño típico de latinoamericanos que seguían viendo Paris como la meca cultural, igual que Vallejo y otros).
No debemos olvidar que la música, en gran parte se debe a los ejecutantes de instrumentos, pero ellos a veces no son muy visibles. Hoy que la música se construye bajo parámetros mercantiles, no se precia a los verdaderos constructores de la música. Y eso fue Daniel, un gran instrumentista que apoyó a cantantes y músicos con quienes compartió a lo largo de su vida. Con Los Heraldos a fines de los sesenta, con Raymond Thevenot y últimamente apuntalando muy decididamente a Sylvia Falcón, ésta excelente voz que los medios de comunicación dedicados al comercio musical no le dan crédito  (tal vez mejor porque muchas veces las destruyen).
Entre los muchos aportes de Daniel–que los estudiosos de la música deberían valorar—es posiblemente la experimentación con las melodías andinas peruanas y latinoamericanas. Para mi fue sorprendente (cuando hice alguna aventura en la musicología) que otro maestro como David Sandoval, me dijera que Daniel había hecho aportes valiosos en las codas del wayno contemporáneo. Ese fue mi primer conocimiento directo sobre la experiencia musical de este músico. Por su puesto que de de niño había escuchado su guitarra cuando junto a Edwin Montoya conformaron el grupo Los Heraldos, grupo que por cierto al igual que el Trío Ayacucho tienen un lugar importante en la música ayacuchana contemporánea (o por lo menos en la música ayacuchana de la segunda mitad del siglo XX).
Por cierto, Daniel siempre fue un alfarero de la guitarra. Hasta donde he podido apreciar, por sus grabaciones y por nuestros encuentros musicales, siempre estaba jugando con las melodías. En mis pocas apreciaciones escritas sobre la música muestro mi afición hacia los arreglos musicales, sobre todo a las codas, y en este aspecto precisamente Daniel Kirwayo, siempre me impresionó. Sin duda, trabajar con el barro musical es complejo y tiene cierto carácter aventurero. Si un músico logra impactar con sus arreglos, sin duda logrará quedarse en los gustos de la personas. No obstante, Daniel siempre quiso ir mucho mas allá, y en esto hay que apreciar su trabajo.
Otro capitulo importante en la vida de Daniel es también la lutheria, es decir la construcción de instrumentos. Esta es una característica de gran parte de los músicos; inconformes con los instrumentos, también aventuran a construir, y él parece haber formalizado esta actividad mientras vivía en Francia (esto me lo comentó varias veces él mismo), y aquí durante los últimos años tenia su taller donde construía guitarras y charangos. Daniel también logró consolidar una sala de grabación donde trabajó los materiales de varios músicos.
La producción de Daniel es amplia y recorre varios géneros e incluso instrumentos, ha sido maestros de músicos hoy muy reconocidos. Sin embargo muy pocos lamentablemente lo han acompañado a darle el ultimo adiós. Entre los músicos estuvieron, Rolando Carrasco Segovia, Juan Luis Dammert, Roger Valencia, Javier Molina, Oscar Quenta, Raúl Huaynate, Alberto Juscamaita, Sylvia Falcón, además de familiares y amigos queridos con quienes compartió y disfruto no solo con la música.
Una musicología que se precie de hacer estudios tiene el deber de estudiar los materiales de Kirwayo, y como dijo muy acertadamente el gran compositor Ranulfo Fuentes al despedirlo, “Daniel fue un gran maestro en la guitarra”, y como también señaló el joven guitarrista Rolando Carrasco, “Daniel es otro de los tantos maestros como Raúl García y Manuelcha Prado”. Los que conocemos desde adentro la música ayacuchana, en efecto podemos estar seguros de esta afirmación.
Sigo insistiendo entre mis amigos músicos que necesitamos realizar estudios sistemáticos entre los músicos peruanos que han marcado huellas en nuestra tradición musical. Nunca pensé que Daniel se nos fuera tan pronto (personalmente tenia la intención de realizar algunas grabaciones con él). Tenemos que registrar la historia real de nuestra música peruana, no todo se puede registrar en discos y grabaciones, gran parte de la experiencia musical también circula en la memoria de nuestros músicos, necesitamos registrarla. Se fue Daniel, me hubiera gustado conversar más detenidamente sobre su experiencia europea, sobre la experiencia de los tríos de guitarra y sobre su pasión por los arreglos.
En los últimos años Daniel se entusiasmó en organizar un grupo estable de músicos, lo que en la jerga musical peruana se reconoce como Marco Musical, en ese grupo me incluyó y me dio algunas tareas, es decir repasar ciertas melodías clásicas y salir a trabajar, me recordó su experiencia como marco musical en la otrora famosa terraza del Hotel Crillon. Seguramente le decepcioné, puesto que como músico soy anarquista, no soy disciplinado y generalmente improvisó y en la mayor de veces me inspiran las jaranas, no cumplí con las tareas que me dio Daniel y no insistió, no obstante, me permitió acompañar a Sylvia Falcón en una ocasión, gracias Maestro, te seguiremos escuchando los que verdaderamente te conocimos. Adiós a nombre de los charanguistas agrupados en Charangos Perú.
Ladislao Landa Vásquez
Lima, 26 de enero de 2012