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EL CHILLADOR DEL ALTIPLANO PERUANO

Por: Omar Ponce Valdivia

Chillador construído por el luthier: Eusebio Chicata (Ayaviri-Melgar-Puno)

El Chillador ocupa un importante lugar entre la variedad morfológica del Charango. Esta denominación del instrumento es empleada en la región andina del sur del Perú, desde la zona Quechua de Canas en Cusco, hasta la zona Aymara de Puno.

El Altiplano Peruano está comprendido como el área geográfica y cultural correspondiente a la gran meseta del Collao, ubicada en los Andes del sur sobre los 3500 msnm. Abarca todo el departamento de Puno y parte de los departamentos de Arequipa, Moquegua, y Tacna, mas allá del territorio peruano, la extensión de esta altiplanicie alcanza algunas regiones de Bolivia y norte de Chile.

Puno , departamento de zonas lingüísticas diferenciadas: Aymara, Quechua, y mixta, es donde las manifestaciones culturales altiplánicas encuentran gran desarrollo, y la música adquiere preponderancia en cuanto a diversidad y difusión. Entre los cordófonos empleados en la música puneña, el Chillador corresponde sustancialmente a algunos géneros indígenas de expresión Quechua o Aymara; a su vez, el Chillador ha sido asimilado por expresiones mestizas o urbanas, formando parte de grupos instrumentales mixtos como la Estudiantina Puneña (Mandolinas, Violines, Acordeones, Guitarras, Guitarrón, y Chillador), inserción que significó un largo proceso sociocultural a través de las décadas del 40 y 50 del siglo anterior.

Vista posterior de Chillador con resonador del Luthier: Eusebio Chicata (Ayaviri-Melgar-Puno)

Este pequeño Charango del Altiplano Peruano está construido enteramente en madera, generalmente Nogal para la caja, Pino para la tapa armónica, y Eucalipto u otras maderas para el mango. La caja de resonancia guarda la forma y proporciones de una pequeña Guitarra, y en otros casos, está construido con un caparazón moldeado de Armadillo como caja de resonancia, al que se denomina Kirkiñchu o Quirquincho. El encordado presenta 12 cuerdas metálicas repartidas en cinco órdenes, tres de ellas dobles y dos triples. Su gran sonoridad inunda los grupos instrumentales más numerosos, aún siendo instrumento único en el ensamble mixto. La afinación (temple) mas empleada en estos contextos es llamada Afinación Diablo , cuya notación, mencionando las cuerdas de abajo hacia arriba es: Si4 Si4/ Mi5 Mi5 Mi5/ Si4 Si4/ Sol5 Sol5 Sol5/ Re5 Re5, afinación aplicada a la tonalidad de Mi menor.

Musicalmente, la función del Chillador es sostener la melodía a través del rasgueo, a la vez, realizar constantes variaciones de la figuración rítmica o Repiques de trémolo en el rasgueo. Así mismo, cada nota de la línea melódica tiene asignado un acorde específico o Pisada, produciéndose un cambio permanente de posiciones o Pisadas a través del discurso melódico; de esta manera, el desenvolvimiento del Chillador guarda cierta independencia en relación al diseño armónico sustentado por el grupo mixto, y sus acordes, no son necesariamente los establecidos por los instrumentos de acompañamiento, sino, son los acordes designados por este instrumento para cada nota de la línea melódica; el resultado sonoro del ensamble, es entonces una sensación Poli-Cordal de la textura a nivel armónico. Estas características orgánicas del instrumento, constituyen su forma “propia” de funcionamiento dentro del grupo instrumental, y podríamos señalarlo en el marco de los cordófonos tradicionales como un instrumento melódico de rasgueo.

 

Para el rasgueo se utiliza un Plectro, Plextro o Flectro , consistente en una lámina delgada de cuerno de vaca o de material plástico, en forma lanceolada, preparado especialmente para este efecto por el propio ejecutante, debido a esta aplicación, el sonido metálico y agudo del Chillador es fuerte y penetrante, característica que dio razón a la denominación de Charango Chillador, o simplemente Chillador.

Los géneros musicales del Altiplano Peruano, presentan combinaciones instrumentales muy diversas y propias para cada música.
En algunos géneros, el Chillador es el instrumento propio, pues la preponderancia de su timbre es indesligable de la expresión misma. Entre estos géneros tenemos:
- La Q'ashua , o Kashua. En la que el Chillador acompaña el canto y baile colectivo del Carnaval, con uno o varios ejecutantes, pertenece a las provincias de habla Quechua: Pichacani, Capachica, donde existen también otras afinaciones.
- El Q'ajjelo , o Q'axilu. En el que sostiene simultáneamente la melodía y rasgueo de los cantos de esta danza agrícola; mayormente, pertenece a las provincias de habla Aymara: Chuchito, Puno (Acora), Juli, Yunguyo.

En otros géneros, el Chillador es parte del orgánico sonoro de un grupo mixto, integrando formatos tradicionales de cuerdas como: Charango, Chillador y Guitarra / Chillador, Mandolina y Guitarra / Chillador, Guitarra y Guitarrón, y otros hasta la Estudiantina completa. Estos géneros son:
- El Huayño , o Huayñu. En el cual el Chillador cumple una función melódica-armónica, resaltando los repiques rítmicos que otorgan vitalidad y movimiento al tema. El Huayño pertenece tanto a las expresiones indígenas de las diferentes provincias, como al contexto urbano en las capitales de provincia, donde se denomina Huayño Pandillero por su carácter festivo y su baile mayoritario.
- La Wifala . En la cual el Chillador sostiene un rasgueo característico y obstinado, adoptado de la música con Pinkillos (Flautas) y Tambores que se toca en la época de Carnaval. En esta adopción, el sonido del Chillador sostiene la presencia indígena entre los diversos “colores” instrumentales que confluyen en el grupo mixto o Estudiantina. Pertenece a las provincias de habla Quechua: Melgar, Azángaro, Lampa, San Román.

En la fabricación de Chilladores, el trabajo de artesanos y constructores tradicionales es relevante en los distritos de Acora-Puno, Juliaca-San Román, y Ayaviri-Melgar, así mismo, existen constructores que han otorgado importancia a la fabricación de este instrumento Altiplánico en otras regiones como los departamentos de Cusco, Arequipa, y Lima.

El Chillador como otras variantes del charango, y otras expresiones de la cultura musical andina, se encuentra poco difundido fuera del ámbito altiplánico. Sin embargo, su poder expresivo se muestra vigente y desafíante ante los estereotipos genéricos y moldes musicales “estandarizados” a través de los medios de comunicación y la “moda folclórica”. El sonido del Chillador, sus estilos de interpretación, sus funciones sociales de espíritu colectivo, entre otros factores, ubican a este instrumento como representante de una cultura fuertemente identificada con sus manifestaciones estéticas y espirituales.

 
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