Charango
2. Chosicano soy
5. Gacela del alma mia
6. Bien de mi vida
8. Homenaje a Ayacucho
9. Ichucha chipacha
10. Perualla perua
11. Utku pankillay


Hatun Charango

12. Waytallay rosasllay-tuyaschay
13. Adios pueblo de Ayacucho

 

Trio de charangos

AYACUCHARANGO
En la presente grabación, Federico Tarazona, recoge con su charango versiones de música ayacuchana, registradas magistralmente por Raúl García Zárate en 1965. En ese tiempo yo vivía en Madrid abocado a la guitarra a tiempo completo. La audición de este primer L.P. de Raúl me produjo un cúmulo de sensaciones de difícil explicación, entre ellas catarsis y goces estéticos y vivenciales que me marcaron para siempre.
Exactamente lo mismo me ha ocurrido al escuchar el charango de Federico; después de más de 40 años se repite ( ¿o se cierra? ) la misma experiencia, con el agregado del descubrimiento de un instrumento de concierto completo, con el que nuestro músico logra efectos y matices, propios de las singulares posibilidades sonoras de este increíble instrumento.
Obviamente hay antecedentes que es preciso recordar: la continuidad de la guitarra de Raúl, seguida por elcharango de Federico, es el resultado causa-efecto de una relación que empezó cuando éste era adolescente, y en relación familiar veía y oía tocar al maestro García Zárate de manera directa y sostenida, recibiendo su savia vivificante y la técnica necesarias. El tiempo y el talento de Federico hizo lo demás. De manera autodidacta aprendió a tocar el charango, y lo hizo de la única forma como debe ser abordado un instrumento polifónico, es decir, trabajando el instrumento hasta lograr su dominio; naturalmente, en este largo proceso de aprendizaje,está también presente la fórmula de J.S. Bach ( 90% de transpiración y 10 % de inspiración).
La mano derecha de Federico se mueve en el charango de manera múltiple y multiplicada: hace arpegios digitados, rasgueos, escalas, notas repetidas, acordes; no le concede ninguna excepción de "instrumento chico". Hace con el charango todo lo que un gran guitarrista puede hacer con la guitarra de concierto, y tiene en cuenta que su instrumento es un charango con personalidad intransferible, capaz de producir efectos específicos y diluvios de notas independientes, como fuegos artificiales; pero la cosa no queda ahí, porque todo el bagaje técnico que posee, nunca es un fin en sí mismo, lo circunscribe al espíritu de la música, de manera irrenunciable con respeto y conocimiento conmovedores. Por otro lado, es necesario tener en cuenta que tiene composiciones en las que el charango es instrumento solista, acompañado por orquesta sinfónica. El maestroTarazona dota pues al charango, al amparo de lo aprehendido y aprendido de los charanguistas que le precedieron, de la altura y trascendencia, antes de él, poco trabajadas o ignoradas.
Las piezas musicales presentes en AYACUCHARANGO, seguramente no fueron escritas para charango o guitarra. Por ejemplo La Semana Santa de Ayacucho imagino que fué concebida para banda. Por otro lado, el arpa, el violín, la guitarra y el charango son instrumentos de diario en la concepción musical de los ayacuchanos; pero el escuchar este charango, nos obliga a creer que el instrumento para el que fueron creadas es el charango . La naturalidad y la propiedad con la que estas piezas son tocadas y resueltas, así lo sugieren.
Federico nació en un hogar bendecido por la música. Tuvo por primer maestro a su padre, Don Óscar Tarazona, luego ingresó al Conservatorio Nacional del Perú,para estudiar guitarra clásica con Ricardo Barreda y composición con Walter Casas. Paralelamente tomó  clases particulares de composición con Edgar Valcárcel. Posteriormente, su actividad de músico y charanguista lo llevó a Rusia y a Alemania. Actualmente reside en Francia.
Estamos, pues, ante una producción musical que hará historia. Los que tengan la suerte de compartir con Federico este homenaje que hace a su maestro Raúl García Zárate, serán beneficiarios, en apretada síntesis, del sentir musical de los habitantes de los Andes del  Centro del Perú, y quedarán enriquecidos y renovados por una especie de mielina musical en sus neuronas que resistirá al tiempo, y los acercará verdaderamente al meollo del Perú. Conseguir esto, es ya en sí mismo empezar a trascender, y también es el resultado del acuerdo tácito entre el pueblo y su artista.
                                                                       Luis Justo Caballero